Los monzones se producen cada año en muchos países de todo el mundo – el norte de Australia, África, América del Sur y los EE.UU  también se ven afectados.
El término describe técnicamente retrocesos estacionales de la dirección del viento causadas por las diferencias de temperatura entre la tierra y el mar, pero es comunmente usado para referirse a las lluvias torrenciales vinculados a los vientos.
La gran masa de tierra del sur de Asia (Bangladesh, India, Nepal, Pakistán y Sri Lanka) y la gran masa de agua (el Mar Arábigo y el Océano Índico) se combinan para hacer el  Monzón Asiático – que por lo general dura de junio a septiembre – y es en particular fuerte.
A partir de abril, las temperaturas cálidas sobre la tierra, forman áreas de baja presión alrededor del norte de la India y los Himalayas.
El aire es más fresco en los océanos – en torno  20ºC – creando zonas de alta presión. Debido a esta diferencia, el aire empieza a fluir de los océanos a la tierra, “mojádola”  desde finales de mayo.


La economía de la región se basa en gran medida a la agricultura, de manera que los cambios en la fuerza y el camino del monzón puede ser desastroso.
Si la lluvia llega demasiado tarde, los agricultores siembran pocas o ninguna semillas, por temor a la sequía. Si las lluvias son demasiado duras, las plantas jóvenes pueden ser arrastradas. Además  las inundaciones no sólo pueden destruir los cultivos, sino también el ganado y los bienes.